. . . o la extraña historia de los ladrones del tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los ladrones.Pues qué les digo, que yo si hago fichas técnicas, en especial para este libro. Michael Ende, escritor alemán, es el autor de este libro. Nace en 1929 y fallece en 1995. Pueden investigar todo lo que quieran sobre su vida, pero para mi una parte fundamental de este autor es su padre, el pintor surrealista (aún cuando él no se considerara como tal),
Edgar Ende. Para aquellos que han leido o quieren animarse a leer "El espejo en el espejo" y "La prisión de la libertad", es una buena opción para aproximarse a este tipo de planteamientos espacio-tiempo-hombre. Otros libros del autor: Jim Botón y Lucas el Maquinista, La historia interminable, El espejo en el espejo, La prisión de la libertad, Jojo el Saltimbanqui, Carpeta de Apuntes, El ponche de los deseos (entre un montón de otros). Alfaguara está reeditando La historia interminable y Momo por aniversario, valen la pena, especialmente las ediciones de pasta dura.
Este libro, Momo, está ilustrado por el mismo Michael Ende, y comienza así . . .
En la noche brilla tu luz
De dónde, no lo sé.
Tan cerca parece y tan lejos
Cómo te llamas, no lo sé.
Lo que quiera que seas:
¡luce pequeña estrella!
(según la vieja canción infantil de Irlanda)Es un poco complicado hablar de un libro que ha significado muchísimas cosas a través de la vida para mi. He leido y releido tantas veces el viejo libro que las páginas no sólo están amarillas, las pastas desgajadas, y las marcas de cinta abundan, de tantas veces que se la he puesto y se ha caído con el tiempo. Es uno de los pocos libros que está en esas condiciones, pero ya tiene sus buenos 20titantos añitos, y sus montones de lecturas. El libro está escrito en tres partes: Momo y sus Amigos, Los hombres grises, Las flores horarias. Podría explicar montones de cosas sobre cada parte, pero creo que esto resultaría siendo un spoiler de un libro que vale mucho la pena leer. El libro ha sido catalogado como "una novela-cuento de hadas". Como cualquier clasificación resulta insulsa y limitante. Otros tantos han decidido declarar a los cuatro vientos que Michael Ende pretendía articular una crítica social con su retrato de "los hombres grises"... yo sinceramente lo dudo. Esto va más allá, léanlo y ya me platicarán, pero léanlo como Momo escuchaba.
Primera parte: Dime de dónde vienes Cuando conocemos a alguien por primera vez, sobre todo a una niña como Momo, la pregunta más lógica es ¿de dónde vienes? Momo viene de ninguna parte y de cualquier parte. "Alguien ha de cuidar de ti" le dicen todos, y efectivamente, Alguien, termina cuidándola. Lo que la pequeña Momo sabía hacer mejor que nadie era escuchar. A todo y a todos. Se pueden decir muchas cosas sobre esta niña, cada quién descubre a una Momo distinta. Para mi es aquella que logra que cada uno cree un mundo donde no existe el miedo, como la aventura del tifón andarín; donde todas las ideas tienen alas, como los cuentos de Gigi; o van a profundidades más allá del corazón y del alma, como lo que cuenta Beppo. Momo escucha con tanta quietud que incluso se oye a sí misma, la música que viene de lejos y que está dentro de su corazón.
Quizá vale la pena también hablar un poco de los amigos de Momo: Beppo y Gigi. El primero siempre me ha inspirado un profundo respeto por la quietud de la verdadera vejez, y por la cualidad intrínseca del amor al trabajo. Nada se hace porque sí, todo se hace con amor, como una experiencia de vida, una meditación. Gigi por su parte siempre me causó algo de miedo, con su capacidad desmedida de soñar, quizá porque me veía un poco reflejada en él. Tiene, además, una ética de trabajo bastante peculiar en la que la verdad es relativa y lo que se alimenta es el alma. Quizá esto es un reflejo del “nativo”, el artista del que habla Michael Ende en su carpeta de apuntes. Hace mucho que el arte se ha intentado convertir en una pérdida de tiempo.
Algo que siempre me fascinó de este libro es cómo dos personas se pueden relacionar a partir de historias que les pertenecen solo a ellos. Es una magia que me gustaría lograr algún día, y que sigo intentando encontrar.
Momo me gusta en especial, más que La historia Interminable, porque en este caso el rol de heroína es femenino. Siempre me pregunté cómo sería la historia de Fantasía si Sebastián o Atreyu hubiesen sido mujer.
Segunda parte: vinieron de la nadaLos hombres grises vienen de la nada, los hombres les permimos la existencia y el dominio que ejercen sobre ellos. La explicación de dónde vienen los hombres grises y qué buscan es como sus cuentas, tan precisas que resultan incomprensibles. El simple hecho de permitirles existir y dominarnos, es lo que les da vida y poder. Parecen hombres, los hombres que vemos diariamente y olvidamos, a veces nosotros mismos parecemos hombres grises. El respeto a los tiempos de cada persona y sus procesos de crecimiento es casi inexistente, en especial el que se debe dedicar a los niños y los ancianos.
Hay tantas cosas que parecieran tan “lógicas” que jamás cuestionamos. Se nos ha educado para callar, no disentir realmente, no tener planes ni convicciones propias. Al mismo tiempo nunca se nos enseña el silencio meditativo y se nos llena de ruido físico y cognitivo. Incluso las ciudades están diseñadas para los autos, no para las personas. Un mundo que no es adecuado para los niños, tampoco lo es para los adultos, ya nos lo advertía Michael Ende.
La marcha que realizan los niños solo hace pensar en que la voz de los niños siempre ha sido silenciosa. Proliferan las “enfermedades” propias de adultos en niños, al mismo tiempo que se pasa casi en automático del uso de Ritalín al uso de Prozac al cumplir la mayoría de edad. Debiera parecer preocupante, pero creo que todo mundo está demasiado ocupado para escuchar y hacer algo al respecto.
Cuando descubrí esta última vez lo que escucha Momo cuando todo está tranquilo y callado, con ojos y oídos distintos vi algo diferente. Dentro de ella misma escucha a todo el universo, desde lo más grande hasta el último átomo que se alinea a cada momento en un instante infinito para darle vida. Considerar toda la vida así lleva el respeto por la misma, más allá del simple dejarla ser (no matarás), a un respeto por la vida que implica vivirla plenamente, para y desde el corazón.
“Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón” p. 59.
Hay tanta gente enferma del alma, y son tantas las manifestaciones físicas que encontramos de esta enfermedad constantemente. Cada vez más nuevas, y más difíciles de tratar por medios físicos.
Tercera parte: las flores horariasNo me gusta mucho hablar de esto, ni de las flores ni de las palabras que crecen para hablar de ellas. Cuando se encuentran las palabras y uno se da cuenta, como Momo, que no hay nadie escuchando de verdad. . .siempre se prefiere el silencio.
Sin embargo hay dos cosas que me fascinan de esta parte. Casiopea y el Maestro Hora. El Alguien que termina cuidando de Momo por el resto de la historia. Siempre me he preguntado: ¿qué significa el “llevar el camino dentro de sí misma”? como lo hacía la tortuga, que tiene su propio tiempo y nunca mira atrás. El maestro hora es el observador solitario. ¿Quién cuida al maestro Hora?
Finalmente, en el desenlace, lo único que Momo quería era recuperar a sus amigos.
¿Qué significado tiene el libro de Momo para mí?
Con este libro logré entender una soledad muy especial, que siempre estuvo presente en mi vida pero nunca fue dolorosa. Releer el libro con ojos y mente esquemática no me sirvió de nada, desde las primeras páginas ya estaba leyendo con ojos y alma de niña. La lectura fue muy rápida en esta ocasión, incluso el libro me pareció absurdamente corto, para como recordaba ese difícil viaje. Sigo, después de todos estos años, sin atreverme a ver el libro como parte de la mal llamada “literatura infantil” o como un cuento de hadas.
Si cada flor es más bella que la anterior, la última, la que corresponde a la hora de nuestra muerte, será la más bella de todas, así como la primera, que fue un simple y maravilloso milagro. Es sencillamente una razón más para dejar de temer a la vida, y con más razón, al final de ésta.
El epílogo del autor, sobra decirlo, siempre me ha parecido algo absurdo. Para mí no hay preguntas sobre la historia, los detalles son simplemente cosas incuestionables, supuestos constructores. Todas esas preguntas se resuelven solas o no tienen ninguna importancia, finalmente las que importan son las que me voy a contestar yo misma…algún día.
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